Deprecated: Assigning the return value of new by reference is deprecated in /home/virtual/site214/fst/var/www/html/wp-includes/cache.php on line 36

Deprecated: Assigning the return value of new by reference is deprecated in /home/virtual/site214/fst/var/www/html/wp-includes/query.php on line 21

Deprecated: Assigning the return value of new by reference is deprecated in /home/virtual/site214/fst/var/www/html/wp-includes/theme.php on line 507
Actualidad : •Jorge Augusto Cardoso•

Sep

4

  1. Un saber extraordinario no garantiza el éxito en la enseñanza. Conocer un tema es bueno, pero no suficiente para poder transmitirlo. Lo que importa no es la lección explicada sino la lección aprendida. Por eso, el buen educador debe conocer profundamente al sujeto, destino de su acción educativa y elaborar la estrategia para que éste pueda asimilar lo que se pretende enseñar.
  2. Teniendo en cuenta el punto anterior, lo primero que hay que conocer antes de enseñar no es el tema, como suponen muchos educadores, sino las características, vivencias y experiencias de ese alumno, y a partir organizar las acciones.
  3. No se debe pensar que la misma tarea(experiencia educativa) puede ser significativa para todos los educandos del mismo nivel, cualquiea sea su circunstancia. No son lo mismo alumnos del área rural que los del área urbana, por ejemplo.
  4. La eficacia de la enseñanza dependerá de la forma en que se relacionen las nuevas experiencias con las vivencias que ya posee cada individuo.
  5. No hay norma asoluta que guie la acción educativa; la misma debe adecuarse a los recursos humanos y materiales de que se dispone(calidad de los capacitadores o docentes, medios de ayuda de educación disponibles, características de los educandos y sus vivencias personales)
  6. Los objetivos educativos no deben plantearse como un “deber ser”que es necesario conseguir independientemente de la base de donde se parte y de las probabilidades de lograrlo. No reconocerlo de esta forma es ignorar la raíz de los procesos que modelan tanto a la unidad académica como a  su contexto.  Esta flexibilidad se plantea bajo la forma de “novedades” imprevistas o imprevisibles por quienes planifican; como resultado de las acciones e interacciones de todo tipo de diversos actores que pudieran estar comprometidos. Por ello, el educador sinperder la direccionalidad de las acciones, debe efectuar rápidos ajustes para adecuarse a los cambios sorpresivos y a las dificultades que pudieran acontecer a lo largo de la implementación de los planes previstos.
  7. El alumno interactúa con el educador pero es la tarea que éste o áquel propone lo que acerca o distancia al objetivo de aprendizaje. El vínculo se debe establecer a partir de una tarea conocida; tarea ésta que debe hallarse vinculada a un contenido.
  8. En estos procesos de aprendizaje hay momentos de trabajos colectivos y otros de trabajos individuales. La tarea colectiva no es igual a la suma de tareas individuales: es otra instancia, original y más rica.
  9. El buen educador debe ser más que un buen explicador. Debe estimular, orientar y controlar la actividad del educando, siendo un verdadero puente entre éste y el objeto de conocimiento.
  10. Por último, la educación no debe limitarse a exigir que las personas piensen y actúen de determinada manera; sino que también debe procurar desarrollar las propias potencialidades para que puedan actuar y pensar eficazmente.

Ago

25

LEGADO K

Agosto 25, 2008 | Deje un comentario

Políticas erradas. Falta de petróleo, de energía. Colapso en la producción agroindustrial, en Aerolíneas, en los trenes de carga, en los transportes suburbanos, urbanos e interprovinciales. Destrucción del sistema de salud, de las Obras Sociales y de la credibilidad en las instituciones, como del INDEC. Subvenciones, a empresas vinculadas al poder. Crisis en la educación, en la economía, en la seguridad interior y exterior. Colapso financiero. Libre tránsito de drogas y estupefacientes. Lucha urbana entre carteles, asesinatos, secuestros. Juventud sin límites ni contenciones. Crisis de valores, desde los más accesorios a los más fundamentales.

Nos estamos cayendo. La lectura de diarios y revistas, lo que nos dicen los medios, lo que se escucha en todos lados nos aportan esa impresión general. Pero ¿qué hay detrás de esta avalancha de desastres, catástrofes y concertados gemidos?: sólo indiferencia o desilusión.

Entre la grandilocuente descripción que hace el gobierno de un venturoso presente y un mejor porvenir y la realidad cotidiana, hay un abismo; y sin embargo todo transcurre como si ningún vínculo existiera; como si ese porvenir – el nuestro – no comenzase mañana.

Muchos ciudadanos y algunos de sus representantes, los parlamentarios, están comenzando a actuar. Están abriendo los ojos. Están perdiendo el temor de mirarse en el espejo. Tal es la gravedad de la situación que hasta el hombre común está poniéndose de pié y ya no se niega a manifestar en contra del absolutismo del gobierno K.

Esquemáticamente tres grupos de ideas se reparten el terreno. La corriente del gobierno, aferrada a un pasado turbulento de guerrilleros: aquellos idealistas que por convicción buscaban apoderarse del poder por medio del terror, colocando bombas y eligiendo la lucha armada en contra del orden instituido; los que para formarse asesinaban civiles, policías y militares; los que para supervivencia secuestraban y pedían cuantiosos rescates. Son los mismos que hoy, por venganza, persiguen a quienes los derrotaron en el campo táctico de la guerra rural y urbana. Son esos que por ambición no quieren dejar el manejo de los dineros públicos.

La segunda corriente, es aquella que tiende a desaferrarse de la historia para mejorar el presente de los argentinos y su futuro. No se encuentra enlazada a una sola ideología, o en todo caso la ideología se basa en el compromiso ciudadano, en el respeto por las diferencias y la propiedad privada, en el trabajo fecundo; en la legitimación de una escala de valores para una convivencia pacífica en donde no haya quebrantos a las normas sin que se tomen severas sanciones. En donde los senadores representen verdaderamente los intereses de la provincias y los diputados a los ciudadanos y que no se subordinen, cuales obedientes soldados, al Ejecutivo.

Es gente que desea hacer historia con las acciones del presente y no que se haga política con la historia reciente. Los hay enrolados dentro mismo del movimiento K. Los hay en otros partidos y en quienes no se han enrolado nunca en organización alguna.

La tercera es la que, coincidiendo en general con la anterior, siente que deben juzgarse a los protagonistas del pasado reciente, sean estos militares o guerrilleros o, en todo caso, que no se juzgue a ninguno de estos actores.

No obstante, militares y guerrilleros se enfrentaron en una guerra. Los primeros representaban al país e iniciaron las acciones por orden e un gobierno constitucional que se sintió amenazado por los segundos, que se atribuyeron el derecho de matar, secuestrar, robar, torturar para imponer su ideología; por cierto contraria a la democracia. Las guerras jamás han sido asépticas. No se puede juzgar con criterios de paz lo acontecido en una guerra.

Así, la unidad del cuerpo social, merced a la acción del gobierno, ha sido quebrada por choques de ideologías. Se ha favorecido de este modo toda una serie de comportamientos antisociales, enfermizos, nefastos: se agravó la indiferencia social, se generalizaron los comportamientos delictivos, se perdió el respeto por las personas, sus vidas y sus bienes y se destruyó el prestigio de las instituciones, aunque todo esto sea enfática y dialécticamente negado por el Ejecutivo.

Lejos de incitar a los ciudadanos a la solidaridad, el accionar del gobierno nos ha dividido e inhibido de todo deseo de asistir a los demás. La progresiva indiferencia social se manifiesta en la apatía y falta de reacción en colaboración a aquellas personas que han sufrido agresiones violentas en la vía pública o en el transporte, sin que nadie reaccione; centenares de peatones sortean un cuerpo inanimado sin detenerse. Escandalosa vergüenza.

Trágico y desolador legado K.

Pero no todo está perdido. La solución está en la acción política, en la participación activa de los ciudadanos en acciones solidarias y de enseñanza a los que menos conocen, exigiendo que los que gobiernan se ajusten al mandato constitucional y se sujeten al derecho sin vulnerarlo para su provecho; para que no se tergiverse la verdad en pos de mostrar un éxito o acierto; menos para ejercer venganza. Para que se deponga o subordinen intereses particulares a los intereses generales que beneficien a todos los argentinos.

Debemos lograr la unidad en la diversidad para conformar una fuerte comunidad; para que se tome conciencia de que nos debemos unos a otros ciertas gentilezas y obligaciones, aunque se piense distinto.

El gobierno buscó dividirnos para reinar. Ha ignorado; no ha creído en estos viejos, criollos y sabios versos:

“Los hermanos sean unidos

Porque esa es la ley primera

Si entre ellos se pelean,

los devoran los de afuera.”

Jun

4

No hay sociedad viable sin que existan convenios sociales. El gobierno, en lugar de promover convenios consensuados pretende imponer sus propios puntos de vista a toda la sociedad, incluido el campo, sin importarle si esta lo quiere, lo comparte, o no. Aún cuando en lo formal existe la división de poderes el Legislativo, con la mayoría absoluta del mismo signo, se comporta como una extensión de los deseos del Ejecutivo; así no hay lugar para la diversidad de pensamiento, para la promoción de nuevas ideas y para la representación genuina de los intereses de los ciudadanos y de las provincias.

 

Una enorme telaraña de regulaciones, subsidios, controles  y disposiciones, asfixian a los ciudadanos emprendedores y  ahuyentan a inversionistas extranjeros, que perciben que para producir necesitan autorización de quienes nunca han producido nada.

 

En lugar de ahondar las divisiones, como lo hace en cada acto público, el gobierno debería procurar establecer vectores que canalicen las fuerzas del conjunto de la sociedad. Decía el General San Martín “Divididos seremos esclavos. Unidos estoy seguro que los batiremos. Hagamos un esfuerzo de Patriotismo. Depongamos nuestros intereses particulares. Conduzcamos nuestra obra con honor”

May

17

La Presidente me gustó. Me gustó cuando en oportunidad de la proclamación del nuevo Jefe del Peronismo, su esposo, incitara al diálogo y a la institucionalidad para la solución de los problemas de los argentinos; incluía al campo seguramente. Me gustó.

Me gustó cuando en Perú afirmara rotundamente que podemos contribuir con alimentos con valor agregado para paliar el hambre en el mundo y exhortó a los países desarrollados a que nos proporcionen tecnología y abran sus fronteras a los productos que nosotros producimos. Me gustó.

Me gustaría que lleve la palabra a la acción con coherencia. Si deseamos dialogar, entonces que rompa las barreras ideológicas y unitarias con voluntad de escuchar y comprender los problemas de los interlocutores. Me gustaría.

Me gustaría que liberara al Parlamento para que sea éste el lugar donde se “parle”, se hable de los grandes temas nacionales sin mordazas, sólo con convicciones. Me gustaría.

Me gustaría que los Diputados representen verdaderamente a los ciudadanos y sus intereses y no que se comporten como soldados con obediencia debida al Ejecutivo. Me gustaría.

Me gustaría que los Senadores representen a las Provincias, que defiendan sus anhelos y necesidades. Me gustaría.

Me gustaría que no se firme más un decreto de necesidad de urgencia y que las leyes las elabore el Congreso. Me gustaría.

Me gustaría que se privilegie la distribución del ingreso a los asalariados, jubilados, retirados y pensionados por sobre “la caja”, pues de esta forma habrá más caminos de desarrollo y consumo. Me gustaría.

Me gustaría que el Estado esté presente para que ningún argentino pase hambre. Me gustaría, señora Presidente. ¡Me gustó!.

May

11

Un enorme abismo se va abriendo en la plaza pública, (el Foro). Los sabios consultan los libros sagrados. Estos anuncian que la tierra se detendrá si recibe lo más importante que tiene el pueblo romano; y entonces se cerrará, y desde ese momento, y para el futuro, esta producirá en abundancia lo que ha recibido.

El pueblo desesperado ante el avance del abismo lanza en él objetos sagrados y plata, oro, piedras preciosas…, pero el abismo sigue avanzando, amenazando con devorar a toda la ciudad.

Marco Curcio, ilustre por sus hazañas guerreras y por su sabiduría, solicita acceso al Senado y dice que lo más precioso y necesario para Roma es el valor de sus hombres. Vestido de gala con sus armas en puño y montado en su caballo de guerra, al galope, se arroja al abismo. Encima de él la multitud enardecida, tira toda clase de objetos, animales, cereales, dinero, herramientas características de todos los oficios. ..y la tierra, satisfecha por haber sido comprendida, se cierra.

¿Qué idea sostiene la leyenda? Que el futuro de un Estado está dado por el valor y participación de sus ciudadanos. Después de arrojarse Marco, no antes, las ofrendas que siguieron adquirieron sentido.

¿Qué enseñanza nos deja?. Si deseamos un futuro mejor, participemos valiente y activamente en la acción política; para que no nos gobiernen los que avasallan las instituciones, los abusadores, los prepotentes. Los dirigentes disidentes tendrían que deponer sus intereses particulares y cooperar entre sí para lograr un plan de acción para controlar al gobierno que hoy decide por simple mayoría.

Los Diputados del oficialismo, que según la Constitución deberían representar a los ciudadanos y en consecuencia defender sus derechos ante los abusos del ejecutivo, ya se mostraron indiferentes a las necesidades y derechos de los jubilados criticando la decisión de la Corte Suprema que , aunque en forma muy dilatada, ha reparado un acto de abuso y avasallamiento del gobierno sobre la movilidad de las jubilaciones.

Decía Platón: “El Estado es lo que es porque los ciudadanos son lo que son”

May

11

La sociedad está en crisis. Crisis de representación, de liderazgo, de ejemplos. La característica principal del ciudadano consiste en que este coopere con el Estado al que pertenece para el beneficio del conjunto. Eso se logra básicamente a través de las acciones  de los referentes de los distintos sectores de la sociedad a los que  se  considera “modelos a copiar”. El ciudadano mira a su alrededor con la esperanza de encontrar un ejemplo a imitar que lo mueva a la cooperación. En la búsqueda sólo encuentra que los que ejercen el poder se hallan lejos de dar el ejemplo y que además pretenden imponer al hombre común un código de ética y de solidaridad que ellos mismos no practican. Veamos: la Presidenta, en oportunidad de la inauguración de un hospital en el municipio de Malvinas Argentinas dijo” que  aquellos que han logrado las mayores rentabilidades que nunca soñaron en su historia, comprendan también que es la hora de respetar la distribución del ingreso”.  …Y mientras eso dice y demanda a los particulares y al sector del campo para que distribuyan el ingreso para beneficio del conjunto, se jacta de que el Estado posee un superávit fiscal  como nunca ha tenido, e incumple con las leyes que benefician a jubilados, retirados y pensionados. Mal paga a los empleados del Estado e inventa artificial e ingeniosamente aumentos no remunerativos que marginan a la clase pasiva y condena en el futuro a los activos a la miseria. Sólo hay aumentos para los políticos, legisladores y ejecutivos de los diferentes niveles. Se destina el superávit y se hipoteca el futuro en lo superfluo en lugar de lo necesario (tren bala versus trenes suburbanos). Se privilegia la ostentación en lugar de lo sobrio (vestimenta y joyas de nuestra Presidente versus la Presidente de Chile o la Canciller de Alemania). Y entre los privilegios y el despilfarro (ir en helicóptero todos los días a la casa de gobierno, y los fines de semana en avión al Calafate), el Ejecutivo pretende lograr popularidad a pesar de  esas imposturas pues, en su comportamiento privado, no se permite ninguna de las renuncias que prescribe a los demás.

Abr

9

La crisis que hoy enfrenta a la sociedad política con la gente del campo y muchos otros ciudadanos que se identifican con ese sector de la producción, no ha terminado.
Distintos analistas encontrarán diferentes orígenes de este conflicto y muchos encontrarán como denominador común, un aumento excesivo e inconsulto en las retenciones de la producción de la soja por parte de un Estado cada vez más autista; más  firme en la certeza de que su visión parcial de la realidad es la realidad misma.
En mi opinión la crisis es mucho más grave, pues atenta contra el fundamento mismo del sistema democrático, que es la representación de los ciudadanos en el parlamento. Los diputados deberían defender los intereses de los ciudadanos y los senadores a los de las provincias. Nada de eso ocurre. Los legisladores de la mayoría son genuflexos al ejecutivo y aprueban complacientemente lo que este les propone con la esperanza de obtener servicios recíprocos en alguna ocasión. La competencia y los intereses del país en su conjunto se diluyen en alianzas y banderías partidarias. Así este gobierno, que se proclama democrático, se parece cada día más a un régimen dictatorial.
La conciencia ciudadana se ha debilitado, pues muchos individuos se sienten excluidos de una sociedad en la que no participan; en donde quienes deberían defender sus intereses no los representan.
Los ciudadanos no se sienten representados. La gente del campo y muchos otros que los apoyaron denunciaron con sus conductas a una clase política que no tiene más interés que en su propio poder y  enriquecimiento.
Las decisiones a adoptar por los representantes del pueblo deberían tener en cuenta en alguna medida las opiniones de los sectores afectados y la legítima defensa de sus intereses
Lo que define a la democracia no es sólo el reino de la mayoría sino, ante todo, el respeto por los proyectos individuales y colectivos
El ejecutivo no puede imponer una concepción de lo que está bien o de lo que está mal. Debería procurar asegurarse que cada ciudadano pueda hacer valer sus demandas y sus opiniones, ser libre y estar protegido.
El gobierno afirma  que interviene en la vida económica y social para reducir las desigualdades y asegurar una cierta ayuda educativa, médica, social y económica para todos. En mi opinión, la intervención del Estado no debe ser más que un medio al servicio del objetivo principal: aumentar la capacidad de intervención de cada uno en su propia vida, pues lo esencial que debe procurar un gobierno es la de incrementar la libertad de cada uno de los ciudadanos haciendo que la política sea cada vez, más representativa de las demandas sociales. 

La cultura democrática sólo puede nacer si la política se concibe como una construcción institucional cuyo objetivo principal tendría que ser la de combinar la libertad de los ciudadanos y las colectividades con la  actividad económica y las normas jurídicas, para satisfacer solidariamente las demandas de la sociedad en su conjunto.

Mar

13

Daría la impresión de que el Gobierno, con la finalidad de lograr sus objetivos,  promueve que en  la sociedad se produzca una inversión en la  jerarquía de los valores; para que lo  inferior  llegue a ser lo superior y lo superior se desacredite. También invierte o sustituye el valor  de lo  sustantivo por el adjetivo. Atribuye al adjetivo, lo que califica al “ser”, mayor importancia que al mismo ser, y le otorga un carácter  decisivo en cuanto a lo legal.

Esta sustitución o inversión de conceptos no es fortuita; le permite trastocar el verdadero sentido de las acciones. De esta manera distorsiona, fuerza la naturaleza de los hechos para que “quepa” en su idea de la realidad;  concebida en la indiferencia de la verdad.  Para que no contradiga su punto de vista acerca de la realidad.

“Crímenes” y “Crímenes de lesa humanidad”. El sustantivo “crímenes”, lo esencial,  no tiene relevancia para el Gobierno. Los que los cometieron en el pasado turbulento de la década del 70, sin ser adjetivados como de “Lesa Humanidad”, son inexistentes en cuanto a las sanciones legales y morales, según la visión del  Gobierno(integrado con miembros de organizaciones guerrilleras del 70); en tanto que a los adjetivados como tales no sólo les cae con  el peso de  leyes hechas a  medida o adoptadas, sino que además, como si le correspondiera en función de su conducta, se atribuye la posesión de la virtud, y desde ese lugar injuria  a quienes hoy carecen de la posibilidad cierta de defenderse. Patética situación que podría revertirse si los otros poderes del Estado privilegiaran la verdad, analizada en el contexto histórico, sobre la  indebida obsecuencia  o subordinación que hoy demuestran tener hacia el Ejecutivo.

Nov

22

La crisis que provocó la escisión de las FFAA con la Nación, es a la vez la de la Nación y sus FFAA. Su origen proviene de la interrupción de gobiernos civiles por militares y en la guerra que libró el país en los 70 contra fuerzas guerrilleras. Los primeros fueron promovidos inicialmente  por civiles que hicieron creer a los militares que era lícito apropiarse de un gobierno por la fuerza.  Irigoyen, Alem, del Valle, etc en 1890, en el 93 y en el 1905. En 1930, el pueblo deseaba apartar a un líder que había dejado de serlo.  Los radicales golpearon las puertas de los cuarteles en 1955; y en  el 76, fue casi el pueblo entero, empujado por el deseo de terminar con el terrorismo y la violencia que provocaban montoneros y erpianos.

La guerra contra los terroristas mencionados comenzó en y por orden de un gobierno democrático. Continuó aún sin él. Muchas muertes. Mucha sangre derramada. Heridas, viejas heridas que hoy se hacen presente entre hermanos. Resolverán el futuro si se comprendiera que no hubo buenos y malos. Todos los involucrados en alguna manera fueron malos, en el sentido que usaron medios malos, incluso perversos, contrarios a la moral para lograr sus fines.

Hoy las FFAA, rechazadas por el gobierno actual que denigra sus méritos, sus hombres, discute sus estructuras y no  las retribuye ni simbólica ni  económicamente de acuerdo al rol que cumplen para el sostenimiento de la sociedad, se reflejan a sí mismas y su código de valores, marginadas, excluidas de la sociedad. La sociedad en su conjunto y el gobierno en particular deberían analizar el hecho de que para defenderse no hacen falta sólo medios, órdenes y entrenamiento, hacen falta espíritu de lucha y  voluntad. Ambos valores, por las conductas mencionadas,  están siendo arrancados de a poco de nuestras FFAA;  y de apoco nos quedaremos totalmente indefensos aunque,  en el apuro ante una agresión, se consigan los medios.

No es conveniente continuar denostando y degradando a nuestras FFAA, pues estamos obrando contra nosotros mismos. Una guerra contra Argentina será una guerra contra todos los argentinos, nuestras instituciones, nuestras libertades, nuestros bienes…, nuestras familias. Y será en todos los campos, en el económico financiero, en lo tecnológico e informático y aún en el psicológico e ideológico. Y no estamos preparados. Urge combatir todos los niveles de ignorancia y el desinterés respecto a la defensa nacional, sus realidades, exigencias y valores. Urge recomponer la relación FFAA, Nación, y esta es tarea que involucra a toda la sociedad en general y al Gobierno  en particular

Nov

1

Se ha conocido el concepto de defensa que adoptó nuestro país. Éste básicamente radica en resistir al agresor dentro de nuestro territorio, en una especie de resistencia armada entre el instrumento militar y la población. El resultado sería que el campo de batalla sería nuestra casa, y los bienes, que serían destruidos por este tipo de guerra también nuestros; por lo tanto no me parece que fuera conveniente que La Nación se prepare sólo para eso, con el agravante de que la población civil, que otrora “Aprendía a defender la Patria”, en los polígonos de tiro distribuidos en todo el territorio de la nación, (lo entrecomillado era el lema de esos polígonos), hoy es invitada a desarmarse; en consecuencia, la colaboración civil, en caso de una invasión, sólo sería como en 1807, con aceite hirviendo y piedras. Esa “resistencia” debe ser prevista como resultado no deseado de una derrota en el campo táctico, como lo emplearon los franceses en el 40, pero no como la Concepción Estratégica Nacional. En lugar de esperar en casa al agresor, sería imperativo que las fuerzas de maniobra puedan dirigirse a su encuentro, y derrotarlas antes de que ingresen al país o en sus límites, o en su defecto, que la aptitud de las FFAA sean tales que terminen por hacer desistir a cualquier potencial agresor.

Jorge Augusto Cardoso

keep looking »

Links