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Fuerzas Armadas : •Jorge Augusto Cardoso•

Mar

7

Podríamos sintetizar diferentes opiniones acerca de la responsabilidad de las FFAA diciendo que “es la de contribuir de la mejor manera posible a la preservación de la paz y de la seguridad exterior para nosotros así como para nuestros descendientes”. Esto significa que dicha exigencia es atemporal, es para hoy y para un futuro siempre incierto, en cuanto a que es imposible  hacer proyecciones válidas para un devenir en donde ni siquiera pueden haber nacido los actores principales de la vida social nacional e internacional.
Seguramente esa misión es de las más exigentes e importantes del Estado para garantizar su  supervivencia. Requiere un esfuerzo permanente para el sostenimiento de las FFAA en deseables largos períodos de paz. Ese esfuerzo garantizará que el país se encuentre preparado cuando la situación presente o futura lo requiera

Para el cumplimiento de tamaña misión que se traslada en el tiempo,  los medios serán reemplazados por otros cada vez más nuevos en relación a los anteriores; vale decir que se  requerirán distintos materiales. Lo único que se demandará se mantenga en el tiempo y se incremente en esencia, es la capacitación, espíritu de lucha y vocación de servicio de los hombres de armas. Plutarco decía: “La defensa de un pueblo no se encuentra en la estructura y fortaleza de sus murallas sino en el valor de sus ciudadanos”
El gobierno desestima la función correspondiente que se refleja en la desconsideración, el desprestigio y en el otorgamiento de  salarios bajísimos a las FFAA  en comparación con otras funciones del Estado siendo que la sujeción de éstas es mayor.

 En  ese estado de cosas el personal, sin motivación material, sin dignidad y reconocimiento, carecerá del valor espiritual y ético que le hagan dar la propia vida por la Patria. El gobierno, ante la indiferencia de los otros poderes, está limando la vocación ciudadana para la defensa del Estado y destruyendo los valores heroicos que  lo animan,  desatendiendo el presente e hipotecando el futuro. Para defenderse no sólo hacen falta medios y entrenamiento. Hace falta voluntad

Dic

6

La reflexión política y estratégica actual sobre la Defensa Nacional se ha fundamentado sobre una concepción estrechamente territorial de la eventual agresión. Se reaccionaría sólo en el caso de que el suelo patrio sea pisado por soldados extranjeros. Tal concepción de la defensa no permite contestar ninguna de las agresiones indirectas que caracterizan a los conflictos modernos, como ataques en el interior del país (fuerzas de guerrilla  o informáticos, para dañar el sistema financiero).

En el caso de que un eventual agresor intente ingresar al país,  las fuerzas de maniobra tendrían que dirigirse a su encuentro, con capacidad de destruirlas en los límites mismos de nuestro santuario (el suelo patrio)  realizando una fuerte contraofensiva.  Requerirá que las fuerzas de maniobra posean gran movilidad, rapidez y potencia de fuego Esa capacidad deberá ser alimentada con información temprana que deberían proporcionar los servicios de inteligencia, las fuerzas de seguridad desplegadas en la frontera y los sistemas de comunicaciones electrónicas.

Operativamente la defensa tendría que realizarse sobre la base de sólo tres hipótesis:

La primera,  una “agresión convencional”, en donde  las fuerzas de maniobra deberían ir a buscar al agresor y destruirlo donde se encuentren. De no poder hacerlo, organizar una defensa que haga desistir una invasión por lo costoso que le saldría al agresor en términos de recursos para lograrlo.

La segunda, una “agresión de guerrillas” desencadenada por extranjeros y nacionales que trabajen en provecho del agresor exterior en donde las fuerzas deberían desplegar rápidamente para proteger los blancos sensibles a este tipo de acción. (Depósitos industriales, de agua, centrales nucleares y eléctricas, pozos petroleros y gasoductos, embalses, vías de comunicación, puertos, aeropuertos, etc). Las fuerzas intervinientes para este tipo de agresión deberán tener una preparación específica para la protección  de estos objetivos sensibles y para la detención y o destrucción de las fuerzas guerrilleras.

La tercera, una combinación  de “agresión convencional” y “una de guerrillas”. En este caso ambas fuerzas deberán empeñarse en forma simultánea y coordinada.

En las tres hipótesis, los servicios de inteligencia del Estado deberían encontrase en capacidad de negar la posibilidad de  acción sobre los sistemas informáticos propios. Para eso deberían encontrarse altamente capacitados y contar con medios adecuados.

Los efectivos militares tendrían que ser aumentados por inmediata movilización de reservas, de la que se carece en términos operativos en la actualidad; aspecto este que tendría que resolverse urgentemente.

Tendría que traducirse en hechos nuestra voluntad de defensa, para que además sirva  para  disuadir a los eventuales y potenciales agresores, mediante la adquisición de medios militares adaptados a las amenazas que he definido con precedencia. Se hace necesario disponer de equipamiento liviano, sólido, polivalente, seguro y de cómodo manejo.

La política de defensa esbozada implica: firme voluntad política traducida en hechos; con un esfuerzo presupuestario apropiado, vale decir, importante.

Nov

22

La crisis que provocó la escisión de las FFAA con la Nación, es a la vez la de la Nación y sus FFAA. Su origen proviene de la interrupción de gobiernos civiles por militares y en la guerra que libró el país en los 70 contra fuerzas guerrilleras. Los primeros fueron promovidos inicialmente  por civiles que hicieron creer a los militares que era lícito apropiarse de un gobierno por la fuerza.  Irigoyen, Alem, del Valle, etc en 1890, en el 93 y en el 1905. En 1930, el pueblo deseaba apartar a un líder que había dejado de serlo.  Los radicales golpearon las puertas de los cuarteles en 1955; y en  el 76, fue casi el pueblo entero, empujado por el deseo de terminar con el terrorismo y la violencia que provocaban montoneros y erpianos.

La guerra contra los terroristas mencionados comenzó en y por orden de un gobierno democrático. Continuó aún sin él. Muchas muertes. Mucha sangre derramada. Heridas, viejas heridas que hoy se hacen presente entre hermanos. Resolverán el futuro si se comprendiera que no hubo buenos y malos. Todos los involucrados en alguna manera fueron malos, en el sentido que usaron medios malos, incluso perversos, contrarios a la moral para lograr sus fines.

Hoy las FFAA, rechazadas por el gobierno actual que denigra sus méritos, sus hombres, discute sus estructuras y no  las retribuye ni simbólica ni  económicamente de acuerdo al rol que cumplen para el sostenimiento de la sociedad, se reflejan a sí mismas y su código de valores, marginadas, excluidas de la sociedad. La sociedad en su conjunto y el gobierno en particular deberían analizar el hecho de que para defenderse no hacen falta sólo medios, órdenes y entrenamiento, hacen falta espíritu de lucha y  voluntad. Ambos valores, por las conductas mencionadas,  están siendo arrancados de a poco de nuestras FFAA;  y de apoco nos quedaremos totalmente indefensos aunque,  en el apuro ante una agresión, se consigan los medios.

No es conveniente continuar denostando y degradando a nuestras FFAA, pues estamos obrando contra nosotros mismos. Una guerra contra Argentina será una guerra contra todos los argentinos, nuestras instituciones, nuestras libertades, nuestros bienes…, nuestras familias. Y será en todos los campos, en el económico financiero, en lo tecnológico e informático y aún en el psicológico e ideológico. Y no estamos preparados. Urge combatir todos los niveles de ignorancia y el desinterés respecto a la defensa nacional, sus realidades, exigencias y valores. Urge recomponer la relación FFAA, Nación, y esta es tarea que involucra a toda la sociedad en general y al Gobierno  en particular

Nov

1

Se ha conocido el concepto de defensa que adoptó nuestro país. Éste básicamente radica en resistir al agresor dentro de nuestro territorio, en una especie de resistencia armada entre el instrumento militar y la población. El resultado sería que el campo de batalla sería nuestra casa, y los bienes, que serían destruidos por este tipo de guerra también nuestros; por lo tanto no me parece que fuera conveniente que La Nación se prepare sólo para eso, con el agravante de que la población civil, que otrora “Aprendía a defender la Patria”, en los polígonos de tiro distribuidos en todo el territorio de la nación, (lo entrecomillado era el lema de esos polígonos), hoy es invitada a desarmarse; en consecuencia, la colaboración civil, en caso de una invasión, sólo sería como en 1807, con aceite hirviendo y piedras. Esa “resistencia” debe ser prevista como resultado no deseado de una derrota en el campo táctico, como lo emplearon los franceses en el 40, pero no como la Concepción Estratégica Nacional. En lugar de esperar en casa al agresor, sería imperativo que las fuerzas de maniobra puedan dirigirse a su encuentro, y derrotarlas antes de que ingresen al país o en sus límites, o en su defecto, que la aptitud de las FFAA sean tales que terminen por hacer desistir a cualquier potencial agresor.

Jorge Augusto Cardoso

Oct

17

El gobierno decidió reformular la educación militar. En mi opinión la idea es “remodelarlo” a una imagen que contrasta con las competencias y cualidades que deben poseer los hombres de armas; desnaturalizando la preparación para hacer la guerra con profesionalidad y eficiencia. Se los pretende civiles de uniforme.

Ante una gestión que denigra sus méritos, desconoce su misión, discute sus estructuras, las Fuerzas Armadas se reflejan a sí mismas y su código de valores, marginadas, casi esotéricas, con poco o ningún espíritu de cuerpo y voluntad de lucha.

Se impone una reforma educativa, pero en el sentido de promover la organización de una fuerza de disuasión creíble para asegurar la independencia y los intereses nacionales. Para ello hace falta una irrevocable asignación de recursos y capacitación en estrategias, tácticas, técnicas y procedimientos de combate que garanticen la acción efectiva; pero todo ello será insuficiente si no existe una mística, una ética que impulse a los hombres de armas a dar la vida por la Patria cuando esta lo reclame; cuando no quede otra opción y la supervivencia de la Nación dependa del éxito de una confrontación bélica.

Para defenderse no basta tener medios; hace falta voluntad.

Sep

6

Educación Militar

Septiembre 6, 2007 | Deje un comentario

La disciplina que exige la vida militar, (unidad de comando, subordinación, espíritu de lucha), es percibida por el gobierno como anacrónica y es , conjuntamente con otros valores como: cumplimiento del deber, compromiso con la palabra empeñada, sacrificio, honor, valor, lealtad y patriotismo, los que constituyen el fundamento de la ética militar que hoy es atacada con la finalidad de “civilizar”a las Fuerzas Armadas. Craso error. Cuando la Patria reclame su defensa necesitará “duros guerreros entrenados”, moldeados en el exigente diario entrenamiento en el manejo de hombres y de armas, capaces de dar la vida por el resto de la sociedad.

La banalización del estado militar ha producido la pérdida de prestigio y la desmoralización de sus integrantes, que sienten que se los pretende civiles con uniforme. La degradación del estado militar no es sólo jurídica y psicológica: lo es también material. La remuneración civil ha aumentado más que la del militar en quien, la sujeción profesional es aún mayor. En mi opinión, la reforma educativa que ha iniciado el gobierno debería afirmar la especificidad y competencia de la función militar para la defensa de la nación y no la licuación de los fundamentos que la sustentan

Ago

5

La disciplina que exige la vida militar, (unidad de comando, subordinación, espíritu de lucha), es percibida por el gobierno como anacrónica y es , conjuntamente con otros valores como: cumplimiento del deber, compromiso con la palabra empeñada,honor, valor, lealtad y patriotismo, los que constituyen el fundamento de la ética militar que hoy es atacada con la finalidad de “civilizar”a las Fuerzas Armadas. Craso error. Cuando la Patria reclame su defensa necesitará “duros guerreros entrenados”, moldeados en el exigente diario entrenamiento en el manejo de hombres y de armas, capaces de dar la vida por el resto de la sociedad.
La banalización del estado militar ha producido la pérdida de prestigio y la desmoralización de sus integrantes, que sienten que se los pretende civiles con uniforme. La degradación del estado militar no es sólo jurídica y psicológica: lo es también material. La remuneración civil ha aumentado más que la del militar en quien, la sujeción profesional es aún mayor. En mi opinión, la reforma educativa que ha iniciado el gobierno debería afirmar la especificidad y competencia de la función militar para la defensa de la nación y no la licuación de los fundamentos que la sustentan.

Ago

5

Se ha anunciado un plan del gobierno para reformular la educación militar. En mi opinión la idea es “remodelarlo” a una imagen que contrasta con las competencias y cualidades que deben poseer los hombres de armas; desnaturalizando la preparación para hacer la guerra defensiva con profesionalidad y eficiencia.
Ante una gestión que denigra sus méritos, desconoce su misión, discute sus estructuras, las Fuerzas Armadas se reflejan a sí mismas y su código de valores, marginadas, casi esotéricas, con poco o ningún espíritu de cuerpo y voluntad de lucha.
Se impone en verdad una reforma educativa, pero en el sentido de promover la organización de una fuerza de disuasión creíble para asegurar la independencia y los intereses nacionales. Para ello hace falta una irrevocable asignación de recursos y capacitación en estrategias, tácticas, técnicas y procedimientos de combate que garanticen la acción efectiva; pero todo ello será insuficiente si no existe una mística, una ética que impulse a los hombres de armas a dar la vida por la Patria cuando esta lo reclame; cuando no quede otra opción y la vida de la Nación dependa del éxito de una confrontación bélica.Para defenderse no basta tener medios; hace falta voluntad.

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