Feb
12
N. K. desea un Congreso Leal
Febrero 12, 2009 | Deje un comentario
Recientemente, frente a sus partidarios, sostuvo N. Kirchner: “…A la hora de votar tenemos que darle a Cristina un Congreso leal, fuerte y solidario, que la ayude a profundizar las transformaciones”. Como correlato del rechazo de los K a los legisladores del propio partido y a su vicepresidente por haber votado distinto a lo que ellos proponían (resolución 135) se puede inferir que en realidad, lo que N. K. desea no es lealtad sino sumisión lisa y llana a los deseos del ejecutivo.
N. K. reclama lealtad, pero como sentimiento de fidelidad o gratitud que muestran al hombre algunos animales. Se olvida o pretende ignorar de sus mismos partidarios la condición de personas. Para éstas, la lealtad se relaciona estrechamente con otros valores como la responsabilidad y la honestidad entre otras. Así se es “leal” mientras se comparten los mismos valores.
El aceptar un modo de acción contrario a nuestros valores e ideales para complacer a un jefe, no nos hace leales, sino obsecuentes y tal vez cómplices, si lo que nos propone el jefe es ilegal o incorrecto.
El peligro que encierra el desconcepto que proclama K. es que se establezca una tiranía recubierta de legalidad, pues el Congreso funcionaría sólo para aprobar o desaprobar, enjuiciar o ensalzar, premiar o castigar lo que desee el ejecutivo. Se le exigiría a todo un partido en el parlamento lealtad animal, privándose así
Feb
7
Servicio Militar
Febrero 7, 2009 | Deje un comentario
Ante la falta de límites, descontrol, agresividad y valores ciudadanos por parte de nuestra juventud, algunos sectores de la sociedad se han manifestado expresando el deseo de reinstalar el Servicio Militar.
Las causas por las que se quitó esa institución, que llegó a ser centenaria, se relacionan con el abuso a que fue sometido un conscripto que determinó su muerte, (Caso Carrasco); a la ausencia de una clara política de defensa nacional y al sistema de reclutamiento que favorecía, por obra del azar, que algunos ciudadanos (en verdad unos pocos) sean incorporados y otros, la mayoría, no. Estos últimos festejaban y se burlaban de aquellos a los que les tocaba cumplir con el servicio. En tales condiciones, los que eran alistados sentían la obligación militar como una forma injustificada de constreñirlos y privarlos de trabajos rendidores.
En verdad no disgustaba tanto a los conscriptos el oficio de las armas, como el casi nada de aprendizaje en lo militar, pues lo que los deprimía efectivamente del cuartel era la cantidad de plantones, servicios de mozos, camareros, ocupaciones en el Detall y otras actividades no “guerreras” que ocupaban la mayor parte del tiempo. En el fondo los conscriptos no sufrían por estar integrados en el Ejército; lo hacían por no hacer lo que se suponía (prepararse para la guerra) no obstante la sumisión que debían.
Por ello, de avanzar en el sentido de reinstalar el servicio, se debería adoptar una serie de medidas que busquen corporizar su finalidad estrictamente militar: intensificar entrenamientos, generalizar métodos formativos empleados con éxito en las tropas especiales (comandos, paracaidistas, buzos, cazadores de montaña, etc.) que dejan poco lugar a actividades no específicas. Se trata de formar soldados-ciudadanos que sean a la vez, responsables y capaces, gracias a una formación centrada en el desarrollo de aptitudes físicas, cualidades defensivas, virtudes ciudadanas y espíritu de cuerpo.
Tal cumplimiento implica firme voluntad política traducida en hechos; en esfuerzo presupuestario apropiado, vale decir, importante.
Así se podría establecer un servicio militar diferenciado que comprendería un servicio nacional reducido a seis meses para todos los jóvenes argentinos asegurándoles una formación militar con base moral y técnica y un servicio voluntario que aportaría una mayor especificidad en el manejo de los materiales. Tal solución introduciría en la actual sociedad hedonista, desapegada a las normas y permisiva, valores tales como el desinterés, el sacrificio, el espíritu de defensa en la sociedad y civismo. Debemos tener en cuenta que para defenderse no hacen falta sólo medios y entrenamiento. Hace falta voluntad.
El país contaría con adecuadas reservas de ciudadanos capacitados que podrían ser movilizados en caso de que la patria peligre. Hoy no las tenemos.
La institución militar desempeñaría en la sociedad un papel eminentemente ético y defensivo. Escuela de formación ciudadana. Así
Feb
7
Justicia y Equidad
Febrero 7, 2009 | Deje un comentario
Los salarios son una compensación; una relación de intercambio entre las personas y una organización, en donde cada cargo o función tiene su valor. Sólo se puede remunerar con justicia y equidad a los ocupantes de un cargo si se pondera el valor de ese cargo con relación a otros en la misma organización, atendiendo además lo que se paga fuera de ésta, es decir, en el mercado.
Una coordinadora de jardín maternal o un conductor de camiones ganan más que un Capitán con título Universitario, con 15 años de servicio; que tiene bajo su cargo cientos de miles de dólares en material del Estado. Sería justo rever la política salarial de nuestras Fuerzas Armadas, que en la actualidad se encuentran marginadas.
Feb
6
La Intervención
Febrero 6, 2009 | Deje un comentario
El Gobierno intervino a la empresa “Transportadora de Gas del Norte” (TGN) debido a que esa se encontró en virtual estado de cesación de pagos en razón de que el Gobierno, en su afán intervencionista creó una enorme telaraña de regulaciones, controles y disposiciones que asfixiaron a los que gerenciaban la empresa. Esta ahora a cargo de la intervención estatal acaba de aumentar el valor del metro cúbico de gas en valores alarmantes y desproporcionados a la inflación que el INDEC jura que es verdadera. ¿Por qué ha ocurrido esto? Sólo caben dos posibilidades. La primera es que el gobierno advirtió tarde los justos reclamos de aumentos de tarifa que formulara la empresa por mayores costos y que al no ser atendidos en su oportunidad causó la cesación de pagos. La segunda es que el gobierno provocó la situación para tomar la conducción de la empresa y hacer caja en un año electoral que no se le presenta favorable. ¿Usted qué piensa?
Feb
4
Policía y Seguridad
Febrero 4, 2009 | Deje un comentario
De los niveles más bajos de la sociedad, por falta de un adecuado reconocimiento, son reclutados los integrantes del cuerpo policial que no pueden aportar más que el producto de un deficiente sistema educativo público formal y la interacción social.
Llevan a la institución policial los mismos defectos de la sociedad. Valores indispensables como compromiso con el país, sacrificio, solidaridad, honestidad, respeto por la dignidad de las personas y las diferencias, no forman parte de la cultura de quienes tienen la responsabilidad de proteger a la población y esta se encuentra desamparada.
No obstante la dirigencia política cree que por arte de magia, al colocarse un uniforme, los agentes policiales se volverán puros, níveos y abnegados y se sorprenden porque la cotidianidad les muestra otra realidad.
De acuerdo a la situación descripta pero no deseada, (lo ideal sería que toda la población posea una rigurosa formación), quienes deban velar por la seguridad de bienes y personas, deberían ser seleccionados de los niveles medios y aún más altos de la sociedad; de aquellos sectores que pudieran haber recibido una educación más amplia y rigurosa que la brindada por el sistema público en las últimas décadas.
Eso debería complementarse con una mayor profundidad de formación en valores en los institutos de reclutamiento (seis meses para obtener suboficiales es por demás insuficiente). A eso habría que añadirle una adecuada retribución material que les asegure su inclusión en el sector medio de la sociedad.
Links
- Notiar - Actualidad con opinión